Riesgo digital, con la prueba delante.
El módulo revisa lo que ocurre en los equipos de la empresa y devuelve hallazgos: qué es, a cuánta gente afecta, desde cuándo, qué pone en riesgo y cómo comprobarlo. Todo sale de los datos que el agente ya envía.
Comprende posibles riesgos digitales antes de que se conviertan en problemas mayores.
Security transforma señales de actividad en hallazgos claros que permiten a los equipos autorizados investigar qué ocurrió, revisar la evidencia y decidir cuándo es necesario actuar.
Lo que sale de los equipos
Documentos enviados a servicios web gratuitos para procesarlos, servicios de envío de ficheros, adjuntos que salen de la empresa y conversaciones de IA publicadas con un enlace abierto.
Programas de doble uso
Control remoto instalado, escáneres de red, programas sin la firma de su fabricante y programas que llaman a un servidor desconocido.
Higiene del equipo
Disco sin cifrar, cortafuegos apagado, antivirus caducado o parado, equipo sin actualizaciones de seguridad, pantalla que no se bloquea sola y personas que trabajan a diario como administradoras de su equipo.
Sistemas mal expuestos
Sistemas de la empresa a los que se entra por http sin cifrar, o por dirección IP en vez de por nombre.
Documentos que guardan claves
Ficheros cuyo propio nombre delata que dentro hay usuarios y contraseñas. Se detectan por el nombre: nadie abre el documento.
Dispositivos e impresión
Memorias y discos que se conectan a los equipos, y trabajos de impresión de muchos documentos de una vez.
Un hallazgo no es una alarma: es algo que se puede comprobar.
Cada hallazgo llega con contexto: el riesgo explicado, cómo comprobarlo, la evidencia que lo respalda, a cuánta gente afecta y desde cuándo ocurre. Menos ruido, más contexto y mejor criterio antes de decidir qué hacer. Una señal es un motivo para revisar, nunca una prueba de conducta indebida.
Archivar no es borrar
Lo archivado sigue a la vista en su propio apartado, con el motivo y con quién lo puso. Si desapareciera, archivar sería borrar con otro nombre y el cliente perdería la única prueba de que el hallazgo se miró y se decidió algo.
Lo silenciado vuelve solo
No existe el «para siempre»: el servidor rechaza un silencio sin fecha, y cuando vence, el hallazgo vuelve a abierto. Sin eso, un silencio puesto una tarde dejaría al cliente sin ese hallazgo para siempre.
Una lista vacía no dice «estás limpio».
Una pantalla en blanco puede significar cinco cosas muy distintas, y tranquilizar por escrito a quien no se ha mirado es el peor error que puede cometer un módulo de seguridad. Por eso cada vacío lleva su nombre, en lenguaje llano y sin jerga nuestra.
Y el módulo dice además a cuánta gente ha podido mirar de verdad y a cuánta no. Si la cobertura no da, lo dice arriba del todo en vez de dibujar una conclusión que no se sostiene.
Las cinco formas de estar vacío
- Todavía no está disponible para tu empresa.
- Está apagado, y lo enciende tu administrador.
- Nos falta a nosotros: es nuestra deuda, no la tuya.
- Encendido y mirando, pero todavía sin nada que contar.
- Hay dato y no hay novedad. Este es el único verde.
Lo que el agente recoge en tu empresa, y por qué lo que no recoge no lo recoge.
No es una lista de funciones: es el estado real de cada capacidad en tu instalación, con su nivel y con quién lo dejó así.
- Las capacidades que tocan a la persona se piden con papel firmado, no se encienden solas.
- Un tope limita hasta dónde puede subir cada capacidad, y si el tope recorta lo que pediste, la pantalla lo dice.
- Cada cambio queda escrito con tu nombre y con el motivo, y no se puede borrar.
- Algunas capacidades no recogen información: actúan sobre el equipo. Están marcadas como tales y no se mezclan con las demás.
El panel no se abre a todo el mundo.
El acceso se concede por rol, no por defecto. Y quien entra ve a su gente, no a toda la empresa.
Empieza por saber qué pasa en tu casa.
La primera entrega no es una alarma: es una hoja con unas cuantas frases verdaderas sobre tu propia organización, cada una con su prueba al lado, y ninguna acusa a nadie.
